Hace mucho no tiraba mis dardos envenenados, los tuve guardados por mucho tiempo en una caja al fondo del sótano, estaban a lado de mis sentimientos y debajo de la caja de mis deseos, los contemplo en todo su esplendor, saco uno y lo tomo entre mis dedos, lo observo detalladamente y pienso (con esto no se debe jugar) y asiento a mis pensamientos, algo me anima a usarlos, un ligero presentimiento me dice que esté preparado para dar en el punto exacto, no sé si mi puntería este afinada, pero mi convicción de hágalo mientras pueda y quiera es mi pulso firme, agazapo mi ser dentro de la hierba y ahora me preparo para el momento adecuado, camuflaje de noche, hoy solo sé que no fallare y de ser así, no me arrepentiré absolutamente de esto, ahora estoy harto de esperar la copa que jamás me es servida…
… y la sed se hace presente en todo mi interior.
C.D.