Y el silencio invade de pronto mi habitación pero mi mente corre endemoniadamente y no puedo dejar de pensar, las cosas de la vida están divididas en una pantalla, donde en una vez tu cruel realidad y en la otra solo hay sueños delirantes, deseos no cumplidos, suposiciones que solo alientan en vano el deseo del ojo humano.
El gusto por complicarse la vida es la inexplicable adicción al sufrimiento y a enredar tu mente con caprichos y deseos casi imposibles de satisfacer, quieres todo aquello que huye de ti y entras en cacería incesante, los juegos los conviertes en vánales obsesiones y ahora no puedes dormir con el sueño puro de la nada, ahora bajo tu almohada tienes un revolver para poder usarlo en tus sueños.
Mi lamento no es por ti, es por mí que alcanzo a entender lo ridículo de mis pensamientos, creí ingenuamente una vez más en cosas imposibles, en cosas que con un simple viento son capaces de volar hasta desaparecer y quedar perdidas en el intento, ahora que encuentro el dolor en mi y no a mí en el dolor, solo puedo preguntarme el como cuando donde y porque y esta herida que siento mayor se ah de volver menor.
Pero sigo y seguiré como el salmón viajando en contra de la corriente intentando una y otra, y otra vez…
…Quédate y tal vez un día me veas caer.
C.D.
domingo, 23 de mayo de 2010
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